La Teoría General de
Sistemas está estrechamente relacionada con el trabajo del biólogo alemán
Ludwig Von Bertalanffy sobre los sistemas abiertos. Es una poderosa herramienta
que permite la explicación de los fenómenos que suceden en la realidad mediante
el análisis de sus totalidades e interacciones internas y externas.
El enfoque
reduccionista del saber científico ha fraccionado la realidad para explicarla.
Tiende a la subdivisión, cada vez mayor, del todo, y al estudio particular de
esas subdivisiones. El enfoque de sistemas integra las partes hasta alcanzar
una totalidad lógica o de una independencia o autonomía relativa con respecto a
la totalidad mayor de la cual forma parte. Conceptos
totalizantes han sido
indispensables en biología (organismo), psicología (individuo), ciencias
políticas (nación) y antropología (cultura).
El enfoque
reduccionista ha llevado a una peligrosa a percepción selectiva del conocimiento
y a su desintegración en subculturas aisladas con sólo tenues líneas de
comunicación. El físico solo habla de física, el economista de economía, y el
astrónomo de astronomía. Esta pérdida de comunicación relevante ha reducido el
conocimiento.
Existen
dos métodos para el estudio de la teoría general de sistemas.
El
primero se logra mediante la observación del universo
empírico donde se manifiesta el fenómeno de interés, seleccionando variables
multidisciplinarias que permitan construir un modelo teórico relevante al
fenómeno en estudio.
El
segundo método se logra mediante la jerarquización de
campos empíricos, según la complejidad de sus individuos básicos o unidades de
conducta, para desarrollar un nivel de abstracción apropiado a cada uno de
ellos; por ejemplo, un ordenamiento jerárquico de los sistemas que nos rodean lo
presenta Kennth E. Boulding: estructuras estáticas, sistemas dinámicos simples,
sistemas cibernéticos o de control, sistemas abiertos, genético sociales,
estructuras sociales y los sistemas trascendentes.
¿Qué
es un sistema?
Un sistema es una
entidad que fundamenta su existencia y sus funciones como un todo mediante la
interacción de sus partes. El comportamiento de los distintos sistemas depende
de cómo se relacionen sus partes, más que de las propias partes. Así, podemos
comprender muchos sistemas diferentes sirviéndonos de los mismos principios.
Tipos
de sistemas
Existe una gran
diversidad de sistemas y una amplia gama de tipologías para clasificarlos, de
acuerdo con ciertas características básicas.
a. En cuanto a su
constitución, los sistemas pueden ser físicos o abstractos.
- Sistemas físicos o concretos: compuestos de equipos, maquinaria y
objetos y elementos reales. En resumen, están compuestos de hardware. Pueden
describirse en términos cuantitativos de desempeño.
-
Sistemas abstractos: compuestos de conceptos que, muchas
veces, sólo existen en el pensamiento de las personas.
b. En cuanto a su
naturaleza, los sistemas pueden ser cerrados o abiertos:
- Sistemas cerrados: no presentan intercambio con el ambiente que los
rodea, pues son herméticos a cualquier influencia ambiental. Los sistemas
cerrados no reciben ninguna influencia del ambiente ni influyen en éste. No
reciben ningún recurso externo ni producen algo para enviar afuera. En rigor,
no existen sistemas cerrados, en la acepción precisa del término. Los autores
han denominado sistema cerrado a aquellos sistemas cuyo comportamiento es
totalmente determinista y programado y operan con muy pequeño intercambio de
materia y energía con el ambiente.
- Sistemas abiertos: presentan relaciones de intercambio con el
ambiente a través de entradas (insumos) y salidas (productos). Los sistemas
abiertos intercambian materia y energía con el ambiente, continuamente. Son
eminentemente adaptativos, pues, para sobrevivir, deben readaptarse
constantemente a las condiciones del medio. Mantienen un juego recíproco con
las fuerzas del ambiente, y la calidad de su estructura se optimiza cuando el
conjunto de elementos del sistema que se organiza, aproximadamente, a una
operación adaptativa. La adaptación es un proceso continuo de aprendizaje y
auto organización.
Los sistemas abiertos
no pueden vivir aislados. Los sistemas cerrados, los que están aislados de su
ambiente, cumplen el segundo principio de la termodinámica, según el cual “Una
cierta cantidad (de energía) llamada entropía tiende a aumentar al máximo”. La
conclusión obtenida es que existe una “Tendencia general de los eventos de
naturaleza física a dirigirse a un estado de máximo desorden”. En cambio, un
“Sistema abierto” mantiene por sí mismo sus componentes en un continuo flujo de
entrada (insumo) y salida (producto), en un estado de equilibrio químico y
termodinámico obtenido a través de la homeostasis”. Por lo tanto, los sistemas
abiertos “Evitan el aumento de la entropía y pueden desarrollarse hacia un estado
de creciente orden y organización” (entropía negativa). A través de la
interacción ambiental, los sistemas abiertos “Restauran su propia energía y
reparan las pérdidas en su propia organización”.
El concepto sistema
abierto puede aplicarse en diversos niveles: el individuo, el grupo, la
organización o la sociedad, yendo desde un microsistema hasta un macro-sistema;
en términos más amplios, va de la célula al universo.
Parámetros
de los sistemas
El sistema se
caracteriza por una serie de parámetros o constantes arbitrarias que
determinan, por sus propiedades, el valor y la descripción dimensional de un
sistema específico o de un componente del mismo. Los parámetros de los
sistemas: son entrada o insumo (imput), procesamiento o transformación
(throughput), salida, resultado o producto (output) retroacción,
retroalimentación o retroinformación (feedback) ambiente (environment):
a.
Entrada o insumo: Es la fuerza o impulso de arranque o
partida del sistema, suministrada por el material, la información o la energía
necesarios para la operación de éste.
b.
Salida, producto o resultado: Es la finalidad para
la cual se reunieron elementos y relaciones del sistema. Los resultados de un
sistema son las salidas. Éstas deben ser congruentes (coherentes) con el objeto
del sistema. Los resultados de los sistemas son finales (concluyentes),
mientras que los resultados de los subsistemas son intermedios.
c.
Procesamiento, procesador o transformador: Es el fenómeno
que produce cambios; es el mecanismo de conversión de entradas en salidas.
Cuando se tiene poca información sobre el procesador, se pueden hacer ciertas
inferencias a partir de observaciones controladas: se controlan determinados
insumos y se observan los resultados subsiguientes hasta obtener un número
suficiente de posibilidades y combinaciones que permitan concluir sobre lo que
hacer y lo que no hacer.
d.
Retroalimentación, retroacción,
retroinformación o alimentación de retorno: Es la función del sistema que
busca comparar la salida con un incierto o un estándar previamente establecido.
La retroalimentación tiene por objeto controlar el estado de un sistema sujeto
a un monitor (monitoreo). Este término implica guía, dirección y seguimiento.
Así, la retroalimentación es un subsistema planeado para sentir la salida
(registrando su intensidad o calidad) y, en consecuencia, para compararla con
un estándar o criterio preestablecido, manteniéndola controlada dentro de dicho
estándar o criterio.
e.
Ambiente: Es el medio que rodea externamente al sistema. El
sistema abierto recibe entradas del ambiente, las procesa y efectúa nuevas
salidas hacia el ambiente, de modo que existe, entre ambos, –
Sistemas y ambiente–
una constante interacción. El sistema es influenciado por el ambiente a través
de las entradas, y lo influencia, a su vez, a través de las salidas. Sin
embargo, la misma influencia del sistema sobre el ambiente regresa al sistema a
través de la retroalimentación. Para que el sistema sea viable y sobreviva,
debe adaptarse al ambiente mediante una constante interacción. De esta manera,
la viabilidad o supervivencia de un sistema depende de su capacidad para
adaptarse, cambiar y responder a las exigencias y demandas del ambiente
externo, el cual le sirve como fuente de energía, material e información.
f.
Homeostasis o “Estado de equilibrio”. En tanto sistema
abierto, la organización necesita conciliar dos procesos opuestos e
imprescindibles para su supervivencia:
-
Homeostasis. Tendencia del sistema a permanecer
estático o en equilibrio, manteniendo su statu quo interno.
-
Adaptabilidad. Cambio en la organización del sistema,
en su interacción o en los estándares necesarios para lograr un nuevo y
diferente estado de equilibrio con el ambiente externo, pero alterando su statu
quo interno. La homeostasis garantiza la rutina del sistema, mientras que la
adaptabilidad lleva a la ruptura, al cambio y la innovación. Rutina y ruptura,
permanencia e innovación, estabilidad y cambio son los procesos que la
organización debe llevar a cabo para garantizar su viabilidad.
g.
Frontera o límite. Es la línea que demarca lo que está
dentro y lo fue está fuera del sistema. No siempre la frontera de un sistema
existe físicamente. Los sistemas sociales tienen fronteras que se superponen.
Es el caso de un individuo que es miembro de dos organizaciones al mismo
tiempo: el sistema A y el sistema B.
Según Perrow las
organizaciones son “Entidades estables, duraderas, con límites bien precisos y
características bien marcadas que las distinguen de todo lo demás de su
alrededor”. Las organizaciones tienen una planta física, una dirección y unos
individuos que forman parte de ellas y trabajan allí diariamente durante cierto
tiempo y después regresan a casa. La organización existe en los fines de semana
y los días festivos, aunque no esté presente la fuerza de trabajo.
h.
Morfogénesis. El sistema organizacional, a
diferencia de los sistemas mecánicos y aún de los sistemas biológicos, tiene
capacidad para modificar sus formas estructurales básicas, propiedad morfo
génica de las organizaciones que, según Buckley, es su principal característica
identificadora.
i.
Sistema abierto. El sistema abierto mantiene un
intercambio de transacciones con el ambiente y conserva constantemente el mismo
estado (autorregulación), a pesar de que las materias y la energía que lo
integran se renuevan de modo continuo. El organismo humano, por ejemplo, no
puede considerarse una simple aglomeración de elementos separados, sino un
sistema definido que posee integridad y organización.
La categoría más
importante de los sistemas abiertos son los sistemas vivos. Muchos autores
establecen analogías entre la empresa y los organismos vivos, destacando que la
empresa aumenta en tamaño por el crecimiento de las partes, recibe elementos y
los procesa en productos y servicios. En este proceso hay una entrada y una
salida, y un proceso intermedio necesario para la vida.

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