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martes, 17 de marzo de 2015

Enfoque Sistemático

La Teoría General de Sistemas está estrechamente relacionada con el trabajo del biólogo alemán Ludwig Von Bertalanffy sobre los sistemas abiertos. Es una poderosa herramienta que permite la explicación de los fenómenos que suceden en la realidad mediante el análisis de sus totalidades e interacciones internas y externas.

El enfoque reduccionista del saber científico ha fraccionado la realidad para explicarla. Tiende a la subdivisión, cada vez mayor, del todo, y al estudio particular de esas subdivisiones. El enfoque de sistemas integra las partes hasta alcanzar una totalidad lógica o de una independencia o autonomía relativa con respecto a la totalidad mayor de la cual forma parte. Conceptos
totalizantes han sido indispensables en biología (organismo), psicología (individuo), ciencias políticas (nación) y antropología (cultura).

El enfoque reduccionista ha llevado a una peligrosa a percepción selectiva del conocimiento y a su desintegración en subculturas aisladas con sólo tenues líneas de comunicación. El físico solo habla de física, el economista de economía, y el astrónomo de astronomía. Esta pérdida de comunicación relevante ha reducido el conocimiento.

Existen dos métodos para el estudio de la teoría general de sistemas.

El primero se logra mediante la observación del universo empírico donde se manifiesta el fenómeno de interés, seleccionando variables multidisciplinarias que permitan construir un modelo teórico relevante al fenómeno en estudio.
El segundo método se logra mediante la jerarquización de campos empíricos, según la complejidad de sus individuos básicos o unidades de conducta, para desarrollar un nivel de abstracción apropiado a cada uno de ellos; por ejemplo, un ordenamiento jerárquico de los sistemas que nos rodean lo presenta Kennth E. Boulding: estructuras estáticas, sistemas dinámicos simples, sistemas cibernéticos o de control, sistemas abiertos, genético sociales, estructuras sociales y los sistemas trascendentes.


¿Qué es un sistema?
Un sistema es una entidad que fundamenta su existencia y sus funciones como un todo mediante la interacción de sus partes. El comportamiento de los distintos sistemas depende de cómo se relacionen sus partes, más que de las propias partes. Así, podemos comprender muchos sistemas diferentes sirviéndonos de los mismos principios.

Tipos de sistemas
Existe una gran diversidad de sistemas y una amplia gama de tipologías para clasificarlos, de acuerdo con ciertas características básicas.
a. En cuanto a su constitución, los sistemas pueden ser físicos o abstractos.
- Sistemas físicos o concretos: compuestos de equipos, maquinaria y objetos y elementos reales. En resumen, están compuestos de hardware. Pueden describirse en términos cuantitativos de desempeño.
- Sistemas abstractos: compuestos de conceptos que, muchas veces, sólo existen en el pensamiento de las personas.
b. En cuanto a su naturaleza, los sistemas pueden ser cerrados o abiertos:
- Sistemas cerrados: no presentan intercambio con el ambiente que los rodea, pues son herméticos a cualquier influencia ambiental. Los sistemas cerrados no reciben ninguna influencia del ambiente ni influyen en éste. No reciben ningún recurso externo ni producen algo para enviar afuera. En rigor, no existen sistemas cerrados, en la acepción precisa del término. Los autores han denominado sistema cerrado a aquellos sistemas cuyo comportamiento es totalmente determinista y programado y operan con muy pequeño intercambio de materia y energía con el ambiente.
- Sistemas abiertos: presentan relaciones de intercambio con el ambiente a través de entradas (insumos) y salidas (productos). Los sistemas abiertos intercambian materia y energía con el ambiente, continuamente. Son eminentemente adaptativos, pues, para sobrevivir, deben readaptarse constantemente a las condiciones del medio. Mantienen un juego recíproco con las fuerzas del ambiente, y la calidad de su estructura se optimiza cuando el conjunto de elementos del sistema que se organiza, aproximadamente, a una operación adaptativa. La adaptación es un proceso continuo de aprendizaje y auto organización.

Los sistemas abiertos no pueden vivir aislados. Los sistemas cerrados, los que están aislados de su ambiente, cumplen el segundo principio de la termodinámica, según el cual “Una cierta cantidad (de energía) llamada entropía tiende a aumentar al máximo”. La conclusión obtenida es que existe una “Tendencia general de los eventos de naturaleza física a dirigirse a un estado de máximo desorden”. En cambio, un “Sistema abierto” mantiene por sí mismo sus componentes en un continuo flujo de entrada (insumo) y salida (producto), en un estado de equilibrio químico y termodinámico obtenido a través de la homeostasis”. Por lo tanto, los sistemas abiertos “Evitan el aumento de la entropía y pueden desarrollarse hacia un estado de creciente orden y organización” (entropía negativa). A través de la interacción ambiental, los sistemas abiertos “Restauran su propia energía y reparan las pérdidas en su propia organización”.

El concepto sistema abierto puede aplicarse en diversos niveles: el individuo, el grupo, la organización o la sociedad, yendo desde un microsistema hasta un macro-sistema; en términos más amplios, va de la célula al universo.

Parámetros de los sistemas
El sistema se caracteriza por una serie de parámetros o constantes arbitrarias que determinan, por sus propiedades, el valor y la descripción dimensional de un sistema específico o de un componente del mismo. Los parámetros de los sistemas: son entrada o insumo (imput), procesamiento o transformación (throughput), salida, resultado o producto (output) retroacción, retroalimentación o retroinformación (feedback) ambiente (environment):
a. Entrada o insumo: Es la fuerza o impulso de arranque o partida del sistema, suministrada por el material, la información o la energía necesarios para la operación de éste.
b. Salida, producto o resultado: Es la finalidad para la cual se reunieron elementos y relaciones del sistema. Los resultados de un sistema son las salidas. Éstas deben ser congruentes (coherentes) con el objeto del sistema. Los resultados de los sistemas son finales (concluyentes), mientras que los resultados de los subsistemas son intermedios.
c. Procesamiento, procesador o transformador: Es el fenómeno que produce cambios; es el mecanismo de conversión de entradas en salidas. Cuando se tiene poca información sobre el procesador, se pueden hacer ciertas inferencias a partir de observaciones controladas: se controlan determinados insumos y se observan los resultados subsiguientes hasta obtener un número suficiente de posibilidades y combinaciones que permitan concluir sobre lo que hacer y lo que no hacer.
d. Retroalimentación, retroacción, retroinformación o alimentación de retorno: Es la función del sistema que busca comparar la salida con un incierto o un estándar previamente establecido. La retroalimentación tiene por objeto controlar el estado de un sistema sujeto a un monitor (monitoreo). Este término implica guía, dirección y seguimiento. Así, la retroalimentación es un subsistema planeado para sentir la salida (registrando su intensidad o calidad) y, en consecuencia, para compararla con un estándar o criterio preestablecido, manteniéndola controlada dentro de dicho estándar o criterio.
e. Ambiente: Es el medio que rodea externamente al sistema. El sistema abierto recibe entradas del ambiente, las procesa y efectúa nuevas salidas hacia el ambiente, de modo que existe, entre ambos, –
Sistemas y ambiente– una constante interacción. El sistema es influenciado por el ambiente a través de las entradas, y lo influencia, a su vez, a través de las salidas. Sin embargo, la misma influencia del sistema sobre el ambiente regresa al sistema a través de la retroalimentación. Para que el sistema sea viable y sobreviva, debe adaptarse al ambiente mediante una constante interacción. De esta manera, la viabilidad o supervivencia de un sistema depende de su capacidad para adaptarse, cambiar y responder a las exigencias y demandas del ambiente externo, el cual le sirve como fuente de energía, material e información.
f. Homeostasis o “Estado de equilibrio”. En tanto sistema abierto, la organización necesita conciliar dos procesos opuestos e imprescindibles para su supervivencia:
- Homeostasis. Tendencia del sistema a permanecer estático o en equilibrio, manteniendo su statu quo interno.
- Adaptabilidad. Cambio en la organización del sistema, en su interacción o en los estándares necesarios para lograr un nuevo y diferente estado de equilibrio con el ambiente externo, pero alterando su statu quo interno. La homeostasis garantiza la rutina del sistema, mientras que la adaptabilidad lleva a la ruptura, al cambio y la innovación. Rutina y ruptura, permanencia e innovación, estabilidad y cambio son los procesos que la organización debe llevar a cabo para garantizar su viabilidad.
g. Frontera o límite. Es la línea que demarca lo que está dentro y lo fue está fuera del sistema. No siempre la frontera de un sistema existe físicamente. Los sistemas sociales tienen fronteras que se superponen. Es el caso de un individuo que es miembro de dos organizaciones al mismo tiempo: el sistema A y el sistema B.
Según Perrow las organizaciones son “Entidades estables, duraderas, con límites bien precisos y características bien marcadas que las distinguen de todo lo demás de su alrededor”. Las organizaciones tienen una planta física, una dirección y unos individuos que forman parte de ellas y trabajan allí diariamente durante cierto tiempo y después regresan a casa. La organización existe en los fines de semana y los días festivos, aunque no esté presente la fuerza de trabajo.
h. Morfogénesis. El sistema organizacional, a diferencia de los sistemas mecánicos y aún de los sistemas biológicos, tiene capacidad para modificar sus formas estructurales básicas, propiedad morfo génica de las organizaciones que, según Buckley, es su principal característica identificadora.
i. Sistema abierto. El sistema abierto mantiene un intercambio de transacciones con el ambiente y conserva constantemente el mismo estado (autorregulación), a pesar de que las materias y la energía que lo integran se renuevan de modo continuo. El organismo humano, por ejemplo, no puede considerarse una simple aglomeración de elementos separados, sino un sistema definido que posee integridad y organización.
La categoría más importante de los sistemas abiertos son los sistemas vivos. Muchos autores establecen analogías entre la empresa y los organismos vivos, destacando que la empresa aumenta en tamaño por el crecimiento de las partes, recibe elementos y los procesa en productos y servicios. En este proceso hay una entrada y una salida, y un proceso intermedio necesario para la vida.




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